Tras los multimillonarios fichajes del Real Madrid, el del Barça por Ibrahimovic y los del Manchester City por Tévez, Adebayor, Kolo Touré, Gareth Barry..., es el turno del Chelsea. Parece que los blues quieren a Ribery, Pirlo y Agüero, aunque es una franquicia (más que un club) infiel por naturaleza. Cada año tiene decenas de amores de verano por lo que es muy probable que ninguno de estos jugadores finalice en el equipo londinense a pesar de la intención.

Lo que es verdaderamente importante es la suma de dinero para realizar estos -u otros- traspasos: 120 millones de euros. Atlético de Madrid, Villarreal, Arsenal, Oporto... Aquellos equipos con jugadores que poseen jugadores con una gran proyección o talento serás quienes se repartirán la cuantía. Sin embargo, a pesar de las ventas, muchos de ellos saldrán aún más reforzados la próxima temporada, con una plantilla más equilibrada y fuerte y apostando por nuevos jóvenes jugadores.

Se podrá repetir en nueve meses un Barça - Manchester United , pero no se extrañen si al siguiente Atlético y Arsenal se ven las caras en la final de la Champions. Los constantes traspasos a base de talonario son pan para hoy y hambre para mañana: jugadores sin confianza, o por el contrario, con demasiada presión, lucha de egos en el vestuario, faltas de respeto al entrenador por "endiosamientos" repentinos... Es estupendo que esta temporada el Madrid deba hacer una limpieza a fondo, pero no es el modelo a seguir; ni fichando a plantillas enteras ni a superestrellas mediáticas.

Vean los resultados del Manchester City hasta ahora o del Chelsea, que pese a una final y una semifinal de la Champions sigue sin conseguir la victoria (y cada vez están más cerca porque conservan el núcleo fundamental). Sería un gran error que por un penalty errado por Terry -cayéndose al césped al lanzarlo- y un golazo de Iniesta in extremis eche por tierra lo logrado al fin: Unidad